junio 22, 2024

Durante estos meses, hemos hablado mucho de arte y cultura: la I Gala de Arte de TooQ, la Feria de arte ArtSur 2024 (y su multitud de eventos) pero, apenas sí hemos podido comunicarnos con los artistas. Por ese motivo, os traemos una visión más personal del arte. Sin más demora, damos paso a la primera de estas entrevistas con la ganadora del primer concurso de pintura de arte abstracto de TooQ, Mai.

Antes que nada, cuéntanos algo sobre ti. ¿Dónde empezó tu pasión por el arte? ¿Qué disciplinas trabajas?

Soy una artista multidisciplinar italiana afincada en Madrid, buscando enmarcar sus creaciones dentro de la corriente metamodernista. No tiene nada que ver con el universo ‘meta’ de Zuckerberg, al contrario de lo que muchos piensan al escuchar este término. El metamodernismo es la superación del postmodernismo y el modernismo, y no voy a extenderme mucho más sobre esto porque daría para varias entrevistas.

Definirse dentro de una corriente que todavía se encuentra en sus albores es bastante complejo, pero muy interesante a la vez. Las disciplinas que trabajo son básicamente todas las que tengo a mi alcance, me cuesta mucho centrarme en una sola. Digamos que las que más utilizo en mi día a día son el grabado, la pintura y el dibujo. La primera es en la que destaco especialmente, donde sin duda se percibe mi estilo con mayor claridad. Mi pasión por el arte diría que empezó en los años de educación primaria. Los profesores hacían notar a mis padres que me pasaba demasiadas horas garabateando en el cuaderno de ejercicios. En uno de los encuentros entre padres y profesores para las notas de fin de curso, una de las profesoras le dijo a mi madre “esta niña debe estudiar el bachillerato de artes y la carrera de bellas artes”. Años después, y justo antes de empezar la universidad, mi madre me contó esta anécdota y me dijo “bueno, en realidad el arte puedes cultivarlo de forma autodidacta y quizás deberías centrarte en algo más seguro.” Y así lo hice… a medias. Me lancé en algo que en España es sinónimo de estar en la cola del paro de manera indefinida: estudiar filología (no entiendo por qué, en otros países los estudios humanísticos suscitan gran admiración). Los idiomas son mi otra gran pasión y logré sacarle buen partido. Posteriormente, me especialicé en traducción e interpretación en el ámbito sanitario y jurídico. Unos años después decidí estudiar programación informática y mi vida daría un giro bastante intenso. Tras haber trabajado varios años en una empresa tecnológica de gran prestigio internacional, haber viajado por Europa por trabajo, Agile Methodologies y demás términos rimbombantes, Inteligencia Artificial aplicada a la automoción, etc.

“No estoy desarrollando un software, estoy dejando fluir algo tan íntimo y defectuoso como es la creatividad humana.”

Durante todos esos años dejé totalmente aparcado el arte principalmente por falta de tiempo, aunque una parte de mí también pensaba que, a efectos prácticos, no merecía la pena invertir tiempo en ello.

Ahora soy simplemente artista. La que se quedó titubeante antes de comenzar la universidad, supongo. 

A la hora de comenzar una nueva obra, ¿qué proceso sigues?

Me encanta esta pregunta, es la más íntima que se le puede hacer a todo artista que se precie. Mi proceso es que no tengo ningún proceso per sé. Me llega una idea e incluso en mitad de la noche me despierto para apuntarla rápidamente. Muy oportuna la creatividad, sí.

Mi libretita siempre va conmigo, pero lo combino todo con mi pasión y formación tecnológica, así que utilizo en realidad cualquier herramienta a mi alcance, sea analógica o digital, para desarrollar ideas potenciales.

Ahora bien, si con proceso nos referimos a la parte más técnica, cada disciplina tiene lógicamente el suyo. En grabado desarrollo la obra de forma tendencialmente abstracta (en pintura también) porque se presta a la experimentación matérica sobre el metal. No ocurre lo mismo con el dibujo, pues me estoy formando en dibujo realista y éste sí podría decir que tiene cierto proceso compositivo.

Acudo regularmente al Círculo de Bellas Artes de Madrid (CBA) donde los socios tenemos a disposición talleres con poses de modelos del natural de lunes a sábado. El proceso a la hora de dibujar aquello que tenemos delante es sencillamente entrenar muy intensamente nuestra capacidad de observación y, creedme, eso lleva muchos años de entrenamiento. Leonardo Da Vinci se pasaba muchísimas horas solo mirando el paisaje pero, claro, este ilustre pintor no vivía en la era de la digitalización, dirían algunos. Nuestra capacidad para la vida contemplativa se ha visto severamente mermada. Añadiría que para esta cultura socio-económica ni siquiera está bien vista, pero ese es otro tema aparte.

¿Es fácil ser artista? Haznos un breve resumen de tu carrera profesional.

La respuesta esperada es “no”, pero yo digo que sí. Una vez superados todos los bias cognitivos, lanzarte a esta locura es realmente sencillo. Es básicamente que te dé igual lo que tus conocidos opinen y, a riesgo de sonar banal, dejar que la creatividad fluya.

Sin embargo, reconozco que hay una parte no fácil y es la de ser artista hoy (extendido a todos los creadores de contenido). Me explico: la creatividad entendida como productividad es sencillamente el anti arte y no conozco a ningún artista de mi generación que no acabe en burnout. Me ha pasado incluso a mí: el tener que crear un “escaparate” lo suficientemente profesional en las redes, estar siempre mostrando lo que haces (no necesariamente buscando la viralidad, aunque muchos lo hacen), crear obra de calidad semanalmente, dejar de ser invisible para las galerías, inscribirte a todas las convocatorias posibles, y un largo etcétera. He decidido que no voy a aplicar una especie de metodología Waterfall a mis proyectos (“de-formación” profesional residual por todos los años trabajados con estas praxis). No estoy desarrollando un software, estoy dejando fluir algo tan íntimo y defectuoso como es la creatividad humana. 

Mi carrera como artista ya cuenta con varias exposiciones en el CBA y otras instituciones de elevado prestigio, sigo exponiendo en pequeñas galerías porque me encanta el trato cercano y conocer a todos y cada uno de los visitantes que se acercan curiosos y me preguntan por mis obras. Cuento ya con una extensa serie de grabados y algunas obras en colección, como en la Fundación Museo de Artes de A Coruña. Ha recibido varios reconocimientos, premios y menciones de honor.

Me sigo formando y creo que nunca dejaré de hacerlo. Spoiler: el siguiente salto será hacia la escultura.

En junio de este año será mi primera experiencia como comisaria en una exposición de pintura en el CBA y estoy preparando el catálogo digital de la expo para dar visibilidad a todos los artistas participantes. Es un mes especial también porque estoy participando activamente en la organización de la segunda edición de una exposición de AVAM (Artistas Visuales Asociados de Madrid) en la que participamos más de 100 artistas en la Galería San del Museo Zapadores, un espacio único. Nuestra principal reivindicación es precisamente que los artistas siempre tengan espacios expositivos a disposición para compartir su obra, así que formar parte de este proyecto es muy importante porque doy apoyo en calidad de artista a otros artistas. La expo es del 1 al 23 de junio, y cierro el espacio publicitario. Proyectos futuros: en agosto me espera una residencia artística de grabado en Alfara Gráfica (Salamanca) en la que desarrollaré un proyecto usando cloroformo industrial sobre planchas de acetato. Y a medio largo plazo muchos más retos y proyectos expositivos.

¿Qué te motivó para participar con tu obra artística ‘Aforismo Digital’ para presentarte al Certamen de pintura Abstracta de TooQ?

Bueno, pues con todo lo comentado anteriormente, ha sido sin duda mi background tecnológico el que hizo que me fijara especialmente en este certamen. La idea me encantó y enseguida me puse manos a la obra con ‘Aforismo digital’.

Además, inspirada por ser una firma tecnológica, he dirigido la obra de forma muy distinta a como acostumbro. Este cuadro es un poco el reflejo y la culminación de mi ‘yo’ tecnológico (las formas lineales, frías y perfectas) y el ‘yo’ artista-analógico (las nebulosas de texturas abstractas). Una reconciliación entre ambas, si queremos.

En un sentido más técnico ha sido también un reto porque las dimensiones a las que he tenido que ceñirme son muy inferiores a las que acostumbro, lo que en un principio me hizo titubear. Finalmente, me animé a intentarlo y desde el principio estuve muy contenta con el resultado. En pintura trabajo mucho las técnicas sustractivas, esto es, aplicar materia y quitarla de varias formas hasta obtener texturas. Al tratarse de un certamen de obra abstracta sabía que me sentiría cómoda. Además, he podido incorporar algo de grabado que se ha fundido perfectamente con todo el contexto.

Antes de inscribirme investigué un poco acerca de qué hace TooQ y me dio muy buenas sensaciones por su enfoque, y me quedé bastante sorprendida de ver que una marca tecnológica apostara por el arte. Nada habitual.

Mi libretita siempre va conmigo, pero lo combino todo con mi pasión y formación tecnológica, así que utilizo en realidad cualquier herramienta a mi alcance, sea analógica o digital, para desarrollar ideas potenciales.

¿Cómo crees que la tecnología puede influir en el arte y que puntos, tanto positivos como negativos, aporta al mismo?

Excelente caja de Pandora.

La tecnología ya influye en el arte y es inevitable. La fotografía, desde su invención, comenzó a influir significativamente en la manera de hacer arte: los pintores no tardaron mucho en ver sus beneficios, pues podían capturar una situación y trasladarla a la pintura sin necesidad de estar a la intemperie, desde la comodidad de su estudio. Por supuesto, esa nueva tecnología puso trabas a muchos artistas, pues la fotografía representaba una forma más económica y rápida de obtener retratos de familia, por ejemplo, sin la necesidad de contratar a un pintor que trabajaría en la obra durante meses (a veces incluso años). Así hasta que fotógrafos controvertidos como Alfred Stieglitz pensaron que la fotografía también es un arte en sí mismo, lo que resultó por aquel entonces algo casi blasfemo. Imaginaos, encima, siendo arte conceptual.

Esta misma situación es perfectamente trasladable al 2024, con ciertos cambios, lógicamente. Tecnología y arte se necesitan mutuamente y quien opine lo contrario es porque no ha ahondado lo suficiente ni en lo uno ni en lo otro. Suena categórico, lo sé, pero es la “lucidez” que me ha conferido haber estado en ambos bandos.

Que tengamos una tecnología muy avanzada no va a evitar que cualquier persona sienta el deseo de crear con sus manos (es más, estoy viendo como cada vez más gente invade las academias de dibujo y pintura), así como que exista Midjourney no va a impedir que coleccionistas y galerías prefieran comprar o exponer obra tangible de artistas vivos. Visiones polémicas pero también debates necesarios que no debemos tener miedo de poner sobre la mesa.

El simple hecho de que TooQ haya decidido hacer un certamen de pintura ya es, de por sí, bastante mindblowing, si me permitís la expresión de moda.

No es el fin del arte ni del artista, podemos convivir perfectamente con la tecnología siempre y cuando nos esforcemos por entenderla.

El lado positivo más evidente, a mi juicio, es que los artistas pueden hacer conocer su obra por cualquier latitud del globo, el estar interconectados tiene enormes ventajas y eso es innegable. ¿El lado malo? La ingente saturación de contenido y el burnout que he mencionado anteriormente, que es directamente resultado de ello.

Creo que el axioma que define actualmente nuestra sociedad es la hiperconectividad que, irónicamente, afecta a la capacidad creativa a la vez que nos ayuda/anima a crear más (lo que no sé es si mejor). Lo que voy a decir tiene muchos claroscuros, pero la tecnología debe apostar por el arte o, al menos, crear puentes colaborativos con ella y el arte, por su parte, no debe percibir la tecnología como una amenaza, sino como un aliado histórico. Sin haberlo planificado, uno de mis cometidos principales es ahora ayudar a otros artistas a que utilicen herramientas digitales a su favor y así eliminar muchos sesgos cognitivos. Sería muy satisfactorio hacerlo en el sentido opuesto también. ¡El tiempo dirá!

Esperamos que disfrutéis tanto de la entrevista como nosotros. Si queréis conocer más de esta impresionante artista y estar al tanto de sus próximas exposiciones, podéis seguirle la pista aquí.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *